Armando Palacio Valdés
(Entralgo, 1853-Madrid 1938)

L'aldea perdida

Su infancia transcurrió en Avilés, y se trasladó a Oviedo para estudiar el bachillerato; allí entró en relación con un grupo de amigos formado por L. Alas, T. Tuero y P. Rubín. En 1870 se dirigió a Madrid, donde se encontraban ya sus amigos asturianos para cursar derecho. El periodismo fue el primer camino que se abrió a la vocación literaria del grupo: en 1872 iniciaron la publicación del periódico satírico-político Rabagás, del que sólo aparecieron tres números. Poco después, Palacio Valdés entró a colaborar en la Revista europea, de la que llegó a ser director; parte de los artículos publicados en ella formaron los libros Los oradores en el Ateneo, Los novelistas españoles (1878) y Nuevo viaje al Parnaso (1879), recopilados posteriormente en el volumen Semblanzas literarias; en 1881 aparecía el libro La literatura de 1881, colección de artículos, escrito en colaboración con Clarín; en estos escritos, a menudo de tono duro y sarcástico, se refleja la ideología de los grupos políticos democráticos con los que se hallaba identificado. A partir de este momento se produjo la dedicación exclusiva a la novela (El señorito Octavio, su primera novela, había aparecido en 1881), y se inició una lenta evolución hacia actitudes conservadoras; en 1924 llegó a dimitir de la presidencia del Ateneo madrileño, porque en él se atacó a la dictadura. En esta evolución tuvo gran influencia la muerte de su primera esposa, Luisa Maximina, en 1885, dos años después de su matrimonio; esta experiencia personal se refleja  en las novelas Riverita (1886( y su continuación, Maximina (1887). Entre 1896 (publicación de Los Majos de Cádiz) y 1899 (aparición de La alegría del capitán Ribot y segundo matrimonio del escritor) se produjo un cambio total en la ideología de Palacio Valdés, que desde ese momento se presentó como defensor de una moral y un espíritu cristianos de escasa profundidad. En este último período de su producción, en el que destacan La aldea perdida (1903), Tristán o el pesimismo (1906), Años de juventud del doctor Angélico (1918), Santa Rogelia (1926), Sinfonía pastoral (1931) y los relatos de Tiempos felices (1933), desciende no sólo la cantidad, sino la calidad de sus escritos. Lo mejor de su obra se encuentra en los añños anteriores, en los que publicó, además de las novelas ya citadas: Marta y María (1883), El idilio de un enfermo (1884), José (1885), El cuarto poder (1888), La hermana San Sulpicio (1889) -la de mayor éxito popular-, La espuma (1891), La fe (1892), El maestrante (1893) y El origen del pensamiento (1895). La obra novelística de Palacio Valdés consiguió un gran éxito de público en el extranjero; entre sus entusiastas contó con figuras de la importancia del crítico y novelista norteamericano W. D. Howells; en España su gran popularidad fue algo más tardía. Las razones de este éxito están en haber creado un tipo de novela con el que, dentro de cierta calidad literaria, se identifica con los gustos de un público mayoritario, al aunar el humorismo con el sentimentalismo que a veces bordeaba el relato rosa y tratar una temática atractiva y a la vez fácilmente asequible a ese tipo de lector. Las líneas directrices de estas novelas (técnica, ambiente y personaje) son las del costumbrismo decimonónico, insistiendo su autor en los aspectos regionalistas. La obra de Palacio Valdés ha sido muy difundida por el cine español.

(G.E.L.)

Home