Francisco Carantoña
Muros (La Coruña) 1926 - Gijón 1997

Gijón de perfil

Francisco Carantoña Dubert llegó al periodismo tras renunciar a las ciencias y a la docencia de la Química, que ejerció durante dos años en la universidad de Madrid. Su salto a la escuela de periodismo se realizó en 1951, y en 1954 se encontraba ya incorporado al diario gijonés El Comercio, del que fue director hasta el año 1995, y articulista destacadísimo, bajo el pseudónimo de Till, hasta su muerte.

Bajo la dirección de Francisco Carantoña, El Comercio experimentó cambios radicales, desde el abandono del viejo e incómodo formato tabloide hasta las innovaciones tecnológicas que llevaron a enterrar "el plomo" en favor de la impresión informatizada. Pero quizá su mérito más asombroso fue el saber integrarse dentro del ámbito ciudadano hasta el punto de ser una de las figuras definitorias de Gijón, uno de los gijoneses de obligada referencia.

Su producción literaria fue amplia y variada. Reconocido experto en los artistas plásticos locales, publicó libros o introdujo catálogos sobre la obra de Evaristo Valle, Orlando Pelayo, Pelayo Ortega, Rubio Camín y, en particular, de su amigo de muchos años Nicanor Piñole. Como novelista, es autor de La libertad de los tejones (1975) y del realto Dinusiña, la hija de Bertulio el alberguero, ilusttrado por Orlando Pelayo. La ciudad le debe obras como Semblanza de Gijón (1990), y su trabajo diario como articulista ha merecido, con anterioridad a la presente, otras dos recopilaciones: La vida y sus vueltas (1984) y El último año de Till (1998).

Fue miembro honorario del Instituto de Estudios Asturianos, en el que ingresó con el discurso Las mascaradas de Evaristo Valle (1964); se le concedió la Medalla de las Letras Asturianas que otorga la Fundación Dolores Medio, y será para siempre, y desde mayo de 1992, hijo predilecto de Gijón.

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