Alfredo Truán
(Gijón 1895-1964)

Viñetas y caricaturas

Nació en el seno de una familia gijonesa vinculada al mundo de la industria y de las artes. Su abuelo paterno, Luis Truán Lugeon, fue cofundador de la fábrica de vidrios La Industria, con la que seguirían relacionados sus descendientes, de entre sus hermanos, Enrique se dedicó a la música y Luis puso en marcha el taller de fotograbado Truán, sito en la cuesta de Begoña, en el que el propio Alfredo desarrolló su labor profesional durante al mayor parte de su vida.

Con apenas 20 años cumplidos, Alfredo Truán comienza a hacer públicos sus dibujos, que, a lo largo del siglo XX, encontrarían escaparate en prácticamente todos los periódicos asturianos, además de en algunas de las más prestigiosas cabeceras españolas. Sus viñetas aparecieron en El Sol, La Esfera, La España Gráfica y Literaria, La prensa, Región, El Comercio, etc. Fruto de su breve estancia en Barcelona fueron sus colaboraciones en Papitu, así como las que realizó para la revista de Lausana L'Illustré al trasladarse la familia, entre 1936 y 1938, a Suiza.

En paralelo a la obra caricaturística, Alfredo Truán procuró dar satisfacción a su interés por la pintura. De esta faceta es remarcable la serie dedicada a Los siete pecados capitales, a la que consagró los últimos años de su vida y que, junto con sus conocidas ilustraciones sobre El Quijote, fue legada por la familia del artista, tras su muerte, al Ayuntamiento de Gijón.

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