María de Francia
(siglo XII)

Lais de la vieya Bretaña

La autora y la obra

Marie ai num, si sui de France

(Me llamo María, soy de Francia)

En el año 1066, los normandos derrotan a los sajones en la batalla de Hastings, y aseguran su presencia en Gran Bretaña. Su lengua logra entonces, una importante relevancia en la isla, tanto en la corte como en la literatura que allí se crea o llega, procedente muchas veces del continente. Es el idioma que escoge la creadora de estos lais para construir un entretenimiento dedicado a la nobleza, lo más probable. Así, en el prólogo de la obra (que aquí no incluimos íntegro), dice escribir

En l'honur de vus, nobles reis

Esta dedicatoria se refiere a Enrique II de Inglaterra, que reinó desde 1154 hasta su muerte en 1189, y, en cierta manera, pudo reflejar la imagen del mítico rey Arturo por los trabajos realizados en su reinado: gobernó, por herencia, sobre Inglaterra y Francia, recuperó territorios en poder de Escocia y extendió el reino hasta Irlanda y Gales.

Aunque los lais fueron textos orales de raíz bretona, que fundían leyendas y tradiciones y que la autora pudo oír a bardos itinerantes en su infancia en el continente o en tierra inglesa, a donde no debería ser raro que se desplazaran juglares bretones, María de Francia tiene también una deuda importante con la literatura libresca al uso en aquel tiempo (Ovidio, Wace, el Tristán) y, muy especialmente, con la lírica cortés provenzal.

En conjunto, María de Francia coge prestado el término lai para inventar un género nuevo, que suma a las leyendas bretonas las elegantes maneras de la poesía francesa de la época, haciendo una aportación fundamental, casi podíamos decir que definitiva, a la conformación de una materia nebulosa, que se mueve entre lo fantástico y lo sentimental, y es la esencia de la cultura atlántica.

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